Segunda parada antes de llegar a mi destino, miro por la ventana y veo que hay un grupo de policías en el andén, pero yo sigo con el visionado de las fotos. Las puertas de todos los vagones se abren, levanto la mirada de mi iPod y veo que la chica que esta en frente de mí se levanta repentinamente. Acto seguido la gente empieza a asomarse y a comentar. Enseguida he deducido que había algo anormal en las vías, se trataba de un cuerpo sin vida...
Una palabra me ha venido a la mente, solo una: increíble. No podía creer que la gente se levantara de sus asientos para ver un espectáculo de esas características. ¿Tanto nos dejamos llevar por el morbo?
Nos quejamos de que nos saquen imágenes violentas cada dos por tres y sin embargo, cuando vemos algo de este tipo en vivo, no somos capaces de ver en ese cadáver que antes de estar ahí era una persona con mucho por vivir.
Pongo como ejemplo dos trágicos sucesos terroristas, el 11S y el 11M, dos días en los que vimos imágenes de todo tipo, casi todas con un tinte de lo más gore ¿Es necesario ver un trozo de cabeza entre los escombros para hacernos una idea de lo ocurrido? La respuesta está clara y es un rotundo: NO. A mí me basto solo una imagen del 11M, quizá la única en la que no había ni rastro de sangre ni nada parecido, para impregnarme del terror y entender lo que estarían viviendo tod@s l@s afectad@s en esos momentos.
Y sinceramente, este mediodía en el tren ni se me ha pasado por la cabeza el acercarme a ver aquello. Lo que sí he pensado ha sido en si habría sido un fatal accidente o algo premeditado por la persona que yacía entre las vías. Es muy triste que alguien se vea obligado a quitarse la vida. No logro entender lo mal que puede estar una persona para encontrar como única solución el fin de todo esto...
Lo ocurrido me ha hecho recordar la primera escena de la opera prima de Amenabar: Tesis. Una película que a mi me gusta, aunque algunos me digan que es un bodrio.
En la primera escena la protagonista baja del tren y en la estación hay un policía que está apartando a todos los curiosos que se acercan a las vías porque en esta ficticia ocasión, también hay un cadáver en ellas. La protagonista, como no podía ser menos, iba a curiosear, cuando el policía la aparta y la cámara no logra captar la imagen del cadáver, con lo que el espectador puede dejar volar su imaginación, no sin antes soltar un: "Uisss". Casi, casi lo has visto, ¿verdad?
Pasado un tiempo el tren en el que iba siguió su curso dejando una vida más atrás... Porque así es el verbo vivir, como el tren, unas veces lo pierdes, otras veces te cansas de esperarlo y en él te encuentras a gente que pasa a ser habitual y otra que pasa sin dejar rastro en ti...

